PortadaEl blog de RaquelCONTINUANDO LA FIESTA EN CARBALLIÑO

CONTINUANDO LA FIESTA EN CARBALLIÑO

Me pilláis a puntito de terminar mi equipaje para irme de mini vacaciones. Eso significa que estoy en pleno lapso de sentimientos encontrados, porque por un lado me encantan las escapaditas casi improvisadas, pero una de las cosas que más odio en este mundo es hacer maletas. En momentos como éste es cuando me encantaría tener dinero a raudales para que un asistente personal metiese en bonitas maletas de Louis Vuitton todos mis vestidos de Prada y D&G y los llevase hasta mi destino (que seguramente también sería muy distinto al de esta realidad que me ha tocado vivir…). Pero nada que ver. Lo cierto es que aquí estoy yo, después de dos horas de arduo trabajo, metiendo trapitos sin orden ni concierto y muy próxima a gritar: ¡¿y ahora cómo se supone que cierro yo esto?! Aún si consigo cerrarla con éxito (no sin antes recurrir al viejo truco de sentarse encima) estaré todo el camino pensando que mi maleta a presión puede reventar en cualquier momento y liar una bien gorda. En fin, deseadme suerte.

Pero antes de coger carretera y manta, quiero contaros algunas de las aventuras y desventuras que viví hace unas semanas saliendo de marcha por Carballiño.

La noche empezó más o menos como siempre, tomando las primeras copas en locales como Karpe Diem o Deluxe (si me diesen un euro cada vez que entro en un pub con alguno de esos nombres, tendría suficiente riqueza para que un asistente me hiciese las maletas y aún me sobraría para alguna cosilla más). Y, de pronto, un letrero luminoso llama mi atención… ¿De qué me suenan esas letras? ¿Esto me resulta muy familiar? ¡Pues claro! Nuestra siguiente parada era un local de lo más original: GREASE. ¿Quién no ha visto unas tropecientas veces esa peli? Aunque se estrenó en 1978 –cuando ni yo ni muchos de vosotros estábamos ni siquiera planeados- volvió a ponerse de moda en los 90 y todos cantamos y bailamos sus canciones (¿o fui sólo yo?). En realidad, es una bobada de película, la cosa no puede ser más simple: chico conoce a chica, se termina el verano y separan, pero al empezar el instituto vuelven a encontrarse y descubren que pertenecen a mundos muy diferentes. Unos cuantos bailes, alguna canción pegadiza, muchos tupés y un final feliz de órdago, de esos que te dejaban con buen sabor de boca y que tan poco se estilan últimamente.

Me pareció un pub de lo más original e ideal para las hordas de nostálgicos (como yo) que todavía canturrean aquello de: “uh, uh, uh…Honey!”

La cosa no quedó ahí. Por supuesto, hubo más anécdotas y, por ejemplo, durante mi recorrido me encontré con un grupo de tunighteros que me pidieron que les firmase un autógrafo ¡en el brazo! (¡para gustos, colores!). Así que entre risas y cachondeo, les pintarrajeé de lo lindo, segura de que a la mañana siguiente se iban a arrepentir de semejante petición, porque aquel derroche de tinta no debía salir ni con aguarrás. La noche dio mucho más de sí, así que os espero en el próximo programa de Tu Night para irnos de fiesta por Carballiño.

Y aunque nos queda todo el verano por delante para hacer planes, descansar y pasarlo bien con amigos, nunca es demasiado pronto para hacer un viajecito. Nos vemos a la vuelta. ¡Feliz semana a todos!

 

 
Volver