En Tu night no cerramos por vacaciones…sino todo lo contrario. Porque el verano es uno de los mejores momentos para salir a la calle a vivir la noche ahora que el tiempo acompaña -a ver cuánto dura-. Más gente, más locales y más planes nocturnos ahora que las noches son para tomar el fresco (así que olvidaos de dormir, porque no se lleva nada).
Así que continuamos recorriendo Galicia de norte a sur en busca del destino idóneo para todo fiestero y cuando creíamos que ya estaba todo el pescado vendido, que veníamos de vuelta, que lo habíamos visto todo… resulta que Lalín vuelve a sorprendernos con su capacidad para dar guerra.
He titulado así este post porque, contra todo pronóstico, conseguí salir viva de milagro ente tanta locura, tanta juerga y tanto despiporre… y todo ello, sobre unos tacones de 10 cm (mientras me acordaba de aquella famosa frase de Alaska: “a una fiesta no se va cómoda. Se va estupenda”). Si eso no es vivir peligrosamente, que venga Dios y lo vea.
Conste que a estas alturas de la película, ya soy una guerrera curtida en mil batallas nocturnas, pero para adentrarse en la jungla jaranera de Lalín es imprescindible estar hecho de una pasta especial. La gente sale a darlo todo, nada de medias tintas: la noche empieza por todo lo alto y…no queráis saber cómo termina.
Mi ruta comenzó en el famoso Km 0, y después de visitar algunos de los garitos con más nombre del lugar (Planet, Vagalume, Varsovia,…y así, hasta el infinito y más allá) y conocer a los noctámbulos más insignes de la villa, volví al mismo punto tras entender que si algo hay en Lalín, es fiesta para dar y tomar.
Pero como se suele decir en estos casos, para muestra, un botón. Si queréis conocer más de cerca la movida lalinense, no os perdáis el programa del próximo Jueves, como siempre, en V Televisión. Creédme: no tiene desperdicio.


