Ya lo decía Ennio Flaiano: “No existe más que una estación: el verano. Es tan hermosa que las otras giran a su alrededor. El otoño evoca el verano, el invierno lo invoca y la primavera lo envidia”.
Es una realidad. El buen tiempo nos sienta bien, nos hace salir a la calle con una sonrisa de oreja a oreja a pasear bajo los rayos del sol y cuando éste se retira, nos ponemos de tiros largos para vivir a fondo las noches estivales, disfrutando de la ausencia de chaqueta y olvidándonos al fin del paraguas.
Y si cualquier lugar es ideal para salir de marcha, hay destinos que durante los meses de estío se convierten en auténticos hervideros de gente. Un ejemplo de ello es Burela, que si durante todo el año tiene bastante ambiente, de junio a septiembre no cabe un alfiler.
Con ganas de vivirlo en primera persona, cogí mis bártulos y me planté allí hace unas semanas y la verdad es que por esos lares son “fiesteros nivel experto”. Si algo me llamó la atención fue que la gente se dispersa entre los diferentes locales y pubs desde primera hora pero cuando se acerca el fin de fiesta, todos y todas se reúnen en la Discoteca Pinín, un clásico del lugar regentada por una familia muy popular en la zona y donde el trato es de lo más cercano. Todo el mundo conoce a todo el mundo. Y así nos hicieron sentir, como en casa. Así que ¡muchas gracias por todo, gente!
Si queréis conocer los detalles, incluso los más escabrosos, de la noche que salí por Burela, el miércoles a las 23.30 os espero sentados frente al televisor para ver una nueva entrega de Tu Night.


